Una de las grandes preguntas de los estudios de liderazgo gira en torno a conductas universales de liderazgo, es decir ¿existen conductas de liderazgo que sean aceptadas por todos y aplicables a todo tipo de organizaciones en cualquier parte del mundo? Los profesores Kouzes y Posner especializados en liderazgo realizaron una investigación para determinar qué es lo que la gente espera de sus líderes para entonces definir si esas expectativas eran las mismas en diferentes organizaciones y lugares geográficos. Llevaron a cabo más de 20.000 encuestas y estudiaron más de 400 casos.
Ellos concluyeron que el liderazgo puede ser definido por un grupo de cinco prácticas o conductas observables y que esas prácticas son universales. Definieron esas conductas como “conductas ejemplares de liderazgo”, es decir que una persona que exhibe esas cinco conductas va a ser percibida como un líder capaz y efectivo. Las cinco conductas ejemplares de liderazgo son: desafiar los procesos, inspirar una visión compartida, facultar a otros para actuar, servir de modelo y alentar el corazón.
Los líderes ejemplares desafían los procesos: Un buen líder busca formas alternativas de hacer las cosas para alcanzar los objetivos. Básicamente, el líder es un pionero e innovador que no se conforman con las hacer las cosas de la misma manera siempre. Siempre están buscando formas nuevas y más efectivas de hacer las cosas y no teme al cambio. Eso hace que la gente quiera seguirlos. Ésta característica diferencia a los líderes de los gerentes y administradores.
- Los líderes ejemplares inspiran una visión compartida:Los grandes logros comienzan con una visión; una imagen o idea de un futuro posible que el líder describe y propone alcanzar. Sin embargo una visión sólo tiene impacto cuando la gente se apasiona por ella y está dispuesta a trabajar y esforzarse para lograrla. El líder es así un comunicador convincente que describe la visión de una forma vívida, apelativa y atractiva.
- Los líderes ejemplares facultan a otros para actuar:Los buenos líderes no están preocupados por acaparar y mantener el poder, sino que delegan autoridad y facultan a sus colaboradores a contribuir con todas sus capacidades para que en equipo se logren los resultados y se alcance la visión. Facultar a otros esta relacionado a la confianza en los demás y al poner los intereses del grupo por encima de los intereses personales. Por esta razón los líderes ejemplares son usualmente mentores.
- Los líderes ejemplares sirven de modelo de conducta:La principal autoridad de los líderes es la autoridad moral. La gente respeta al líder por su integridad, porque es un modelo de trabajo, de esfuerzo y de integridad. Los dictadores demandan autoridad, los líderes la obtienen por respeto que inspiran debido a su conducta ejemplar.
- Los líderes ejemplares alientan el corazón:El esfuerzo requerido para alcanzar los objetivos y los problemas que surgen en el camino muchas veces hacen que la gente se sienta cansada, desmoraliza y en muchos casos quiera abandonar. Sin embargo el líder está allí para brindar aliento y motivar y así mantener el espíritu de equipo. El aliento viene a través del reconocimiento del esfuerzo y los logros individuales y del equipo y por mantener viva la llama de la visión. Los buenos líderes son grandes motivadores.
Aunque estos hallazgos de Kouzes y Posner son reveladores en cuánto a las conductas ejemplares de liderazgo, la Biblia ya nos dio éstos principios a través del ejemplo de Jesús. El fue sin lugar a dudas un líder que desafió los procesos sociales, religiosos y el orden establecido de su tiempo para traer salvación y bendición.
El inspiró una visión compartida con sus discípulos y seguidores iniciando así el movimiento revolucionario, social, religioso y espiritual de toda la historia, del cuál aún nosotros 2.000 años después somos parte. Jesús también facultó a sus discípulos y les delegó autoridad para actuar de tal manera que en sólo tres años de ministerio efectivo creó un equipo de trabajo a través del cuál se diseminó el movimiento espiritual más grande de la humanidad. Sin lugar a dudas Jesús también sirvió como modelo de conducta para sus seguidores, en palabras y hechos, hasta el punto que ilustró la obediencia dando su vida en la cruz.
El Señor también fue un motivador por excelencia con su equipo de trabajo, ayudándolos a mantener su atención en las cosas de Reino de Dios, a pesar de las circunstancias y debilidades humanas y, nos dejó su Espíritu para que aún hoy tengamos ese aliento y motivación.
El desafío para nosotros hoy es evaluar nuestro liderazgo y hacer ajustes de modo que nuestras conductas sean la del un líder ejemplar y podamos iniciar así una transformación de nuestras organizaciones y de nuestra sociedad. Hay un dicho que dice que nuestras acciones hablan más alto que nuestras palabras. Así, debemos observar con cuidado nuestras conductas de liderazgo para que ellas se condigan con los principios emanados de la Biblia a través del ejemplo de Jesús, y se alineen a los principios de liderazgo ejemplar destacados por Kouzes y Posner.
Articulo extraído de :
http://lidervision.com/portal/blog-de-sergio-matviuk/
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